sábado, 3 de diciembre de 2011

Ron Limón

Fuiste la vértebra de aquel atardecer en el que coleccionaba huesos que poder llevarme a la boca.
Me raspabas con los dedos las costillas para entonarme la música que producía el roce de la piel.
Y conseguí paliar el frío, creándome un abrigo con otro cuerpo.
Y me volví el aullido de un nuevo animal enclaustrado.
Ahora,reparo mi vacío gramatical mientras boxeo entre mi orgullo y tu inseguridad,para no tener que reinventar más sonrisas que sean falsas en los días casuales que me golpean la sien.
Y entiende, que el abrirme en canal ya no es un acto de poesía si termino agotada y suplicando tregua en cada esquina. Y si ahora el lenguaje ya no funciona contigo,espero que al mirarme sepas lo que te digo.Y es que juego a destrozarme la garganta,a decirte que te quiero mientras saco del bolsillo el corazón,que por falta de chaleco antibalas, me mantengo híbrida entre el vértigo y la razón.


Y el resto de antiséptico se me escurre entre las piernas,mientras exploto dinamita del fondo de este amor...
con la mejor premonición...
de que hoy...
voy a fundir mis ganas...
en un ron limón.

viernes, 25 de noviembre de 2011

5:16 AM

Te me atragantas igual que lo hace el invierno. -Como novedad, noviembre se me da fatal- Y pido un latir a medias, de esos que me rocen la piel con sabor a ron limón mientras rezo un mantra a cualquier otro cuerpo. Puede que el pequeño Vladimir tenga la clave y me descubra en viajes a modo vía de escape, sin llevar más abrazos a Marte. Que ya no quiero santiguarme cada dos por tres, ni reinventar sonrisas, ni robarte miradas mientras soy retratada por el monólogo de un cleptómano al reconstruir una última versión de ti. Que si es a limosnas, ni se te ocurra devolverme el fuego.Si es así, prefiero el frío antes que un roce frenético.

domingo, 14 de agosto de 2011

Días de subterfugio



Días de subterfugio. Noches viviendo a contrareloj en el paredón. El echarte de menos ya rompe la marca roja de la escala. Con el pelo enmarañado en las bujías del ahogo y del miedo. Lamiendo las heridas y las distancias. No tenerte cerca para romper a llorar como un niño. Frases que bombardean “engáñate, te sientes bien y es mentira”. Lo cierto es que no hay razones para tanto desvarío, ni para dejarme la voz, ni gritarte. Si no a mi. Añorarte es crónico, como lo son estos días y sus fantasmas. Así que por primera vez y en lo más alto, con mi vértigo al límite, sólo puedo gritar hasta que las ganas de saltar desfallezcan.

jueves, 11 de agosto de 2011

Crujidos, Caos y Alprazolam

Qué dolor de día. Agosto.
A veces, aún cuando te sientes protegida por una coraza notas que sigues siendo tanto o más sensible a los acontecimientos. La capacidad de ser barrera siendo a su vez penetrable.
Y duele.
Supongo que algo turbio tendría que venir para hacernos crujir por unos instantes los huesos en esto tan Bonito.
Hablo por las dos. Crujimos. Y tan solo unos instantes.
Pero aquí hay más ganas de un baile de cuerpos que de una explicación.
Así que se olviden las malas lenguas y devuelvan sus tickets si lo que esperaban era un final sangriento y sobredosis de anisolíticos

Y es que yo ya me he quitado el casco.


miércoles, 4 de mayo de 2011

Vuelos nocturnos


Que no te pille por sorpresa si amanezco un día queriendo enredarme entre tus piernas.

No te sorprendas si te invado, porque me faltas cerca y se me agotan las excusas.

No te extrañes si flagelo y te envuelvo de arañazos.





Tan sólo es la visión pseudo romántica de intentar guardante dentro, justo en el río de escalofríos que me provocas.

lunes, 11 de abril de 2011

...y escribo sobre relojes y cómo de lentas corren las manillas ...y sobre cómo mi pensamiento está en coma sostenido con múltiples recuerdos tuyos...y cómo desde hace tres meses sueño contigo despierta y dormida, inconsciente...y de cómo el pensamiento, indomable, se recrea en escribirte en braile los te quieros en la espalda, a la altura de mi vértigo, ya sin arneses que me sujeten...y escribo pensando en la forma en la que miras, en la que tocas, en la que saboreas cada milímetro de piel...y escribo con el único pretexto de pedirte, de la forma más delicada posible, que no dejes nunca de violarme el corazón...

martes, 29 de marzo de 2011

5....4...3....2....1....

Da igual que sea Ella la que espere de pie con sus auriculares sonando, apoyada en la columna, con las piernas entrelazadas, en el mismo lugar en el que siempre aterrizo .Y mientras yo, con mi tembleque de piernas como de costumbre y las mismas ansias de envolverme en sus caracolas perfumadas, camino impaciente, mordiéndome los labios, deseando llegar a la puerta y verla allí, con su jersey de las bienvenidas, entre la muchedumbre, adivinando las caras, buscando mi torpe mirada.


Da igual que sea yo la que la espere en otro punto del mapa, pero en el mismo lugar en el que Ella siempre aterriza. Quizás con largos minutos de antelación, para mirar expectante el panel y retar a mis pulsaciones a medida que se acerca el descenso. Quizás con el tiempo justo para sorprenderla por la espalda, o  de frente, mientras se toma su tiempo de reacción.


Da igual que Ella espere en los 90 centímetros bajo la ventana en una mañana fría en la que desearía no haber tenido que dejarla a solas con mi almohada, mientras cuento los minutos entre focos para volver junto a Ella y despertarla con olor a magdalenas de chocolate.


Da igual que yo la espere en los 150 centímetros de su cama, bajo el edredón de los incendios, deseando que llegue para dar de lado a los 75 que nos sobran.


Da igual esperarla o que me espere cuando se trata de volver a verla, bien después de 1 hora , o en 2 puestas de sol después de 3 cálculos ajustados en el calendario, o con 4 billetes en la mano para un mismo mes, porque ya el corazón va apretándome de urgencias. Da igual, porque al fin y al cabo han pasado 5 primaveras para descubrirnos de nuevo. Y si esperar se convierte en esta explosión de felicidad , si se traduce en poesía pura en el momento de besarla, si equivale a provocarle esa sonrisa , …entonces, esperaré una vez más con mi billete en la mano. Y si le vale la pena soportar las agujetas de sus mejillas, que me espere Ella esta vez en la columna de siempre, en mi lugar de aterrizaje.



Prometo no olvidarme de las reservas de agua con azúcar.

martes, 8 de febrero de 2011

Poco a poco, a pequeños grandes saltitos ,comprobando hasta cuándo y hasta dónde y cada vez noto que deseo más y más. El límite de la poesía, de la urgencia de la carne, de la sugerencia de los poros, de tanta piel ansiosa, del poder hipnótico de tu músculo volátil que se mece sabio y juguetón entre los marfiles carnívoros. Vamos comprendiendo. Los besos son un hábil recurso para morirse de vida. Tus fondos increíbles y esas órbitas oculares tras tu pelo despeinado, como ocurre después del Después. Conquista del verbo más preciado, hecho de papel maché, que me tiembla si lo pronuncias a media voz.

Y ahora, aunque vuelvan a existir de nuevo los kilómetros entre tu boca y mi boca, aunque ahora ,mujer-pez , me haya hecho un abrigo de ti para los días que no te respiro, ahora tú , carnaval de carne, piel delirio, creas en mi algo excesivo.
Cúmulo intenso, puzzle de versos mordiendo el corazón, literatura en las cosquillas.
Te has llevado mis palabras y razones, el insomnio y mis huecos y has hecho que explote de Felicidad.

lunes, 10 de enero de 2011

Antes de dejarme olvidada en tu vientre. (Transcripción): Porque de algún modo ya nos hemos abrazado en mitad del aire. Hemos tratado de confeccionar el ala-delta perfecta, precisa, para poder sobrevolar el absoluto placer de un vuelo corto, pero hecho a la justa medida y poder aterrizar así en el abrazo más ansiado, siempre soñado.Y esa es(ca)pada bonita nos atravesará y nos dará la sensación de perder el equilibrio de una manera semicontrolada, para lanzarnos confiando en que la otra persona no va a dejar, durante unas horas, de mirarte bonito, bonito, bonito, bonito, bonito, bonito…


Después de haber grabado cada una de las mil maravillas que te conforman en cada uno de mis cinco sentidos: Un perfume que me tiritaba la pierna en ese primer instante y que ahora guardamos mi almohada y yo. Esa voz bonita susurrando tararás mientras bailan los otros sentidos. El movimiento dancístico de los besos mientras atravesamos el Universo. El tamaño de tus pupilas a la distancia de una pestaña. El parpadeo que me hacía cometa y la luz de una vela bailarina que nada quería saber del tiempo efímero. Blanca calma. Blanca paz. Blanca la piel entrelazada con mis ramas bajo la lluvia de madrugada, que se colaba por la persiana, que nos rozaba la cara. Y las gaviotas expectantes. Las paredes respirando tras un sobre esfuerzo. Los músculos rompiéndose. Caer al suelo. Tú ahí, mirona y yo a tu lado, liliputiense. Y ahora, solo me queda comprarme unas alas y escaparme yo. Pero mientras tanto, juntaré todas las señales que me has dejado, todas tus sonrisas y sus efectos, todas tus caricias y trocitos de tu ser, para poder hacerme un abrigo de ti y no echarte tanto de menos en este hueco de 90 revoluciones.