domingo, 31 de octubre de 2010

Cataclismo declarado

Esos momentos en los que no sabes si estás despierta o dormida. En los que te diría un decisivo SÍ , si en esos momentos me lo preguntases, sin importarme todo lo replanteado anteriormente. Esos momentos en los que te mueves totalmente involuntaria entre la inercia, entre niveles elevados de descontrol climático y emocional, sentimientos difuminados, pasión y ganas feroces, capaces de provocar sacudidas de magnitudes no abarcables en la escala Richter.Esos momentos ebrios, sinceros, intensos, en los que eres una marioneta efervescente antes del relámpago milésimo que te rendirá en sueños. Son precisamente muchos de esos momentos los que nos sentencian, que conjugan lo deseado, quizá más de lo que nos gustaría.
Más de lo que estaríamos dispuestos a declarar. Más de lo que serías capaz de asumir.

jueves, 28 de octubre de 2010

La probabilidad contra la lógica aplastante del Universo

Te has convertido en una de las constantes favoritas de mi módulo adimensional.
Equivales a un porcentaje incierto de recuerdos y momentos agradables.
A la resta de lo que nos perdimos menos lo que recuperamos con intensidad.
Eres la suma de la intriga y la admiración.
La división de lo que vivimos entre lo que compartimos.
La multiplicación de las confidencias y afinidades.
La exponencial que eleva la curiosidad y las ansias de averiguar.
Equivales a la completa ecuación cuyas integrantes exigen plena atención para resolverte.
Eres una de las fórmulas que intensifican mi disciplina y mi rutina de una forma extrañamente maravillosa.
Eres la probabilidad de que dos puntos se REencuentren.

domingo, 24 de octubre de 2010

Ingravidez

Llevo tiempo queriendo trasladar mis centros impávidos de gravitación universal hacia otros estímulos que me permitan enfocar.


Pero no dejo de ser un péndulo de descontrol emocional esperando pararse en seco para precipitar.

Ensayo sobre la ceguera

Porque ni te veo ni te siento.
Y ya tengo nostalgia de cosas aún no sucedidas.
Todo marcha sin haber empezado.
El antojo de las vísceras.
El capricho del destino.
Las ganas de dejarse llevar.
La distancia en palabras.
Coincidir en el compás.
Lo extraño es que nos parezca normal.

No te veo.
No me ves.
.              
                                                 Eres. Existes.
                                                   Me bastas.

sábado, 23 de octubre de 2010

Un, dos, tres.

Esta vez nos daremos al menos la opción de una destrucción deliciosa porque se nos van a caer las pestañas al vacío. Ya no voy a esperar ni tan siquiera al dos de tres para abrir los ojos antes que tú, y mirarte. Observaré lo indebido. Que no se nos ocurra pensar. Que no se nos ocurra. Que te lea el pensamiento. Que me centre en tu ombligo. No te dolerá el exceso de abrazos. Nos miraremos de reojo en tu lunar final. No te distraigas con los violines en los cuellos expuestos. Será increíble al tacto. Y después, cuando quedemos sin piel, y con los nudos de todos los labios desatados, volveremos a contar hasta tres. Pero esta vez con una venda en los ojos y en diferente andén.

viernes, 8 de octubre de 2010

Un diciembre y otra lluvia

Te lo digo ya, ahora y con la vista azucarada. Que diciembre es urgente. Que te tengo un plan, una lluvia, un café y un concierto en el territorio que tú dominas. Y no paro de mirar el calendario. Imagino lo que estarás pensando ahora mientras piensas lo que estoy imaginando. Y sì. Ya nos toca.

Es el tiempo en contra de todos los pronósticos.

Hoy llueve.
Y justo hoy he ido a la playa a mojarme los pies y las entrañas.
Y todo lo he decidido en lo que dura Pájaros mojados.
Que te quede claro. No pienso deshacerlo. Así que búscate huecos mientras le soy infiel al café con un chocolate caliente.

martes, 5 de octubre de 2010

Sobredosis

Cuando me registro para asegurarme que ninguna parte de mi se quedó por el camino, aunque presiento que me he dejado olvidada en algún hueco tuyo.
Cuando cuento las noches de tres en tres para ver si así llega antes un amanecer en el que no recuerde haberte soñado.
Cuando hábilmente paseo la lengua por el contorno de tus palabras.
Cuando tu voz me incita al mordisco que me aviva los dientes.
Cuado un plan se transforma en locura y me quita el sueño.
Cuando la luna me vuelve ebria y los dedos me suplican un modo de meterlos entre tu pelo.
Cuando caminas de puntillas para cogerme el corazón por sorpresa.
Cuando vivo del revés y me das la vuelta sin que lo note.
Cuando me atacan los impulsos y no tengo intención alguna de defenderNos.



Y “no, no ingiero drogas. Desde pequeña sé intoxicarme sola”.