Cuando me registro para asegurarme que ninguna parte de mi se quedó por el camino, aunque presiento que me he dejado olvidada en algún hueco tuyo.
Cuando cuento las noches de tres en tres para ver si así llega antes un amanecer en el que no recuerde haberte soñado.
Cuando hábilmente paseo la lengua por el contorno de tus palabras.
Cuando tu voz me incita al mordisco que me aviva los dientes.
Cuado un plan se transforma en locura y me quita el sueño.
Cuando la luna me vuelve ebria y los dedos me suplican un modo de meterlos entre tu pelo.
Cuando caminas de puntillas para cogerme el corazón por sorpresa.
Cuando vivo del revés y me das la vuelta sin que lo note.
Cuando me atacan los impulsos y no tengo intención alguna de defenderNos.
Y “no, no ingiero drogas. Desde pequeña sé intoxicarme sola”.
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