domingo, 14 de agosto de 2011

Días de subterfugio



Días de subterfugio. Noches viviendo a contrareloj en el paredón. El echarte de menos ya rompe la marca roja de la escala. Con el pelo enmarañado en las bujías del ahogo y del miedo. Lamiendo las heridas y las distancias. No tenerte cerca para romper a llorar como un niño. Frases que bombardean “engáñate, te sientes bien y es mentira”. Lo cierto es que no hay razones para tanto desvarío, ni para dejarme la voz, ni gritarte. Si no a mi. Añorarte es crónico, como lo son estos días y sus fantasmas. Así que por primera vez y en lo más alto, con mi vértigo al límite, sólo puedo gritar hasta que las ganas de saltar desfallezcan.

jueves, 11 de agosto de 2011

Crujidos, Caos y Alprazolam

Qué dolor de día. Agosto.
A veces, aún cuando te sientes protegida por una coraza notas que sigues siendo tanto o más sensible a los acontecimientos. La capacidad de ser barrera siendo a su vez penetrable.
Y duele.
Supongo que algo turbio tendría que venir para hacernos crujir por unos instantes los huesos en esto tan Bonito.
Hablo por las dos. Crujimos. Y tan solo unos instantes.
Pero aquí hay más ganas de un baile de cuerpos que de una explicación.
Así que se olviden las malas lenguas y devuelvan sus tickets si lo que esperaban era un final sangriento y sobredosis de anisolíticos

Y es que yo ya me he quitado el casco.