jueves, 7 de febrero de 2013

Prime Time



A pesar de hacer todo lo posible por no caer en el primer nicho abierto al aire, mientras  lucho por resolver la incógnita que me revuelve el estómago, a pesar de paliar las ganas de carne con mordiscos a una manzana, de crujirme los huesos contra la pared y desintoxicar mi acidez con varios tazones de té al día,  a pesar de enfrentarme con un cuchillo a los mil fantasmas que nublan mi vista; cada mañana me despierto y veo que ese cuchillo afilado que guardo bajo la almohada en los días más oscuros,  está apuntándome el pecho. Y caigo de nuevo en esa profunda incógnita que me carcome, en por qué todos mis intentos de luchar por algo que realmente me importa, se vuelven en contra de mi. Quizás tú, sepas la respuesta a todo esto y logres darme una explicación que no me deje mal parada, o quizás, el seguir rebuscando una respuesta no traiga más que un fatídico show de prime time, en el que tú seas el personaje lanzador profesional de cuchillos, y yo, tu cuerpo diana.

La chica del puente

sábado, 3 de diciembre de 2011

Ron Limón

Fuiste la vértebra de aquel atardecer en el que coleccionaba huesos que poder llevarme a la boca.
Me raspabas con los dedos las costillas para entonarme la música que producía el roce de la piel.
Y conseguí paliar el frío, creándome un abrigo con otro cuerpo.
Y me volví el aullido de un nuevo animal enclaustrado.
Ahora,reparo mi vacío gramatical mientras boxeo entre mi orgullo y tu inseguridad,para no tener que reinventar más sonrisas que sean falsas en los días casuales que me golpean la sien.
Y entiende, que el abrirme en canal ya no es un acto de poesía si termino agotada y suplicando tregua en cada esquina. Y si ahora el lenguaje ya no funciona contigo,espero que al mirarme sepas lo que te digo.Y es que juego a destrozarme la garganta,a decirte que te quiero mientras saco del bolsillo el corazón,que por falta de chaleco antibalas, me mantengo híbrida entre el vértigo y la razón.


Y el resto de antiséptico se me escurre entre las piernas,mientras exploto dinamita del fondo de este amor...
con la mejor premonición...
de que hoy...
voy a fundir mis ganas...
en un ron limón.

viernes, 25 de noviembre de 2011

5:16 AM

Te me atragantas igual que lo hace el invierno. -Como novedad, noviembre se me da fatal- Y pido un latir a medias, de esos que me rocen la piel con sabor a ron limón mientras rezo un mantra a cualquier otro cuerpo. Puede que el pequeño Vladimir tenga la clave y me descubra en viajes a modo vía de escape, sin llevar más abrazos a Marte. Que ya no quiero santiguarme cada dos por tres, ni reinventar sonrisas, ni robarte miradas mientras soy retratada por el monólogo de un cleptómano al reconstruir una última versión de ti. Que si es a limosnas, ni se te ocurra devolverme el fuego.Si es así, prefiero el frío antes que un roce frenético.

domingo, 14 de agosto de 2011

Días de subterfugio



Días de subterfugio. Noches viviendo a contrareloj en el paredón. El echarte de menos ya rompe la marca roja de la escala. Con el pelo enmarañado en las bujías del ahogo y del miedo. Lamiendo las heridas y las distancias. No tenerte cerca para romper a llorar como un niño. Frases que bombardean “engáñate, te sientes bien y es mentira”. Lo cierto es que no hay razones para tanto desvarío, ni para dejarme la voz, ni gritarte. Si no a mi. Añorarte es crónico, como lo son estos días y sus fantasmas. Así que por primera vez y en lo más alto, con mi vértigo al límite, sólo puedo gritar hasta que las ganas de saltar desfallezcan.

jueves, 11 de agosto de 2011

Crujidos, Caos y Alprazolam

Qué dolor de día. Agosto.
A veces, aún cuando te sientes protegida por una coraza notas que sigues siendo tanto o más sensible a los acontecimientos. La capacidad de ser barrera siendo a su vez penetrable.
Y duele.
Supongo que algo turbio tendría que venir para hacernos crujir por unos instantes los huesos en esto tan Bonito.
Hablo por las dos. Crujimos. Y tan solo unos instantes.
Pero aquí hay más ganas de un baile de cuerpos que de una explicación.
Así que se olviden las malas lenguas y devuelvan sus tickets si lo que esperaban era un final sangriento y sobredosis de anisolíticos

Y es que yo ya me he quitado el casco.