
Que no te pille por sorpresa si amanezco un día queriendo enredarme entre tus piernas.
No te sorprendas si te invado, porque me faltas cerca y se me agotan las excusas.
No te extrañes si flagelo y te envuelvo de arañazos.
Tan sólo es la visión pseudo romántica de intentar guardante dentro, justo en el río de escalofríos que me provocas.
No hay comentarios:
Publicar un comentario