Poco a poco, a pequeños grandes saltitos ,comprobando hasta cuándo y hasta dónde y cada vez noto que deseo más y más. El límite de la poesía, de la urgencia de la carne, de la sugerencia de los poros, de tanta piel ansiosa, del poder hipnótico de tu músculo volátil que se mece sabio y juguetón entre los marfiles carnívoros. Vamos comprendiendo. Los besos son un hábil recurso para morirse de vida. Tus fondos increíbles y esas órbitas oculares tras tu pelo despeinado, como ocurre después del Después. Conquista del verbo más preciado, hecho de papel maché, que me tiembla si lo pronuncias a media voz.
Y ahora, aunque vuelvan a existir de nuevo los kilómetros entre tu boca y mi boca, aunque ahora ,mujer-pez , me haya hecho un abrigo de ti para los días que no te respiro, ahora tú , carnaval de carne, piel delirio, creas en mi algo excesivo.
Cúmulo intenso, puzzle de versos mordiendo el corazón, literatura en las cosquillas.
Te has llevado mis palabras y razones, el insomnio y mis huecos y has hecho que explote de Felicidad.
Este delirio tuyo elicita alguno que otro mío.
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