Estoy en el punto justo, elevado, donde todo es mágico y la espera ansiosa, un poco más allá de eso, incierto. Ignoro la fórmula secreta de tu punto de perfección, para que perdure en el tiempo, y mientras, moviéndonos en el lenguaje simbólico del inconsciente, ese idioma extraño que intentamos traducir a realidad, se arden los labios.
Y no te asustes si llevo las tormentas en los ojos. A veces los vaivenes sirven para algo más que marear. Sirven para tomar impulso. A Dulcinea se le remueven las ganas por las esquinas y a mi me sobra tanta ilusión como afasia. Y ya no me importan ni los monstruos ni luchar contra molinos de viento, que lo mío no es un simple frenesí, y qué si me congelo de frío en un tejado o si pierdo las riendas en mitad de una noche, o que así, sin manera lógica, esté loca por ti.

Es un placer poner cara a este increíble conjunto de números encriptados! :)
ResponderEliminarEncantada de conocerte :D
e te vexo subir cara esas nubes, e vou contigo, que me encanta verte viaxar así.
ResponderEliminar