jueves, 16 de septiembre de 2010

Campanadas de fin de daño

Deja de escabullirte entre marañas que no hay más enredos que los que tu dibujas.
Deja de ser ciega, muda, sorda y reactiva de nuevo tus sentidos atolondrados.
Deja que tus recientes lunares sirvan de brújula para una nueva expedición, cuerpo a cuerpo, piel a piel.
Deja paso al placer de un nuevo beso en el anular.
Deja de imaginar episodios al son de una canción melancólica.
Deja de retroceder a los labios mojados en café.
Deja que se deslicen las palabras por tus dedos.
Deja que se pierda el otoño en tu cabeza.
Deja de saborearte en lo opaco.
Deja romper todo lo que no fue.
Deja que mengüen un par de lunas.
Deja que se pare el tiempo un minuto y paraliza el golpe.

“ Que el tiempo se volverá tiempo y olvidará”.


Te lo digo a ti, portadora del caos diáfano y espirales sangrantes.
A ti, sencilla y complicada, que cubres y descubres.
A ti, corazón coraza, que te cuesta dejarte querer.
A TI, mi YO.

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